Villa Gesell

Villa Gesell, una utopía posible

En 1931,Carlos Gesell, un visionario argentino hijo de alemanes, adquiere una extensión de médanos frente al mar.
Su pasión es transformar ese desierto en un cálido bosque.
Imagina una ciudad en pleno contacto con la naturaleza.
En 1932, construye allí su casa, solitario símbolo de su voluntad inquebrantable de hacer su sueño realidad.
Transformar un desierto de médanos en un bosque no fue tarea fácil.
La arena arrasaba con los sucesivos intentos de forestación.
Carlos Gesell comienza a ser apodado “el loco de los médanos”.
Los años de trabajo e investigación no serán en vano.
Descubrió que el esparto plantado en hileras detenía el avance de la arena y fijaba la tierra, posibilitando el comienzo de la forestación.
Gesell plantará acacias pinos álamos, tamariscos.
El bosque comenzaba a ser una realidad y en 1941 se aventuran los primeros turistas.
Hoy el bosque alberga cientos de casas entre caminos serpenteados.
Aquí las horas transcurren apacibles
y se vuelve mágica la relación con el bosque y el mar.
Villa Gesell fue desarrollada para crecer con las comodidades de una ciudad moderna en armonía con la belleza de la naturaleza.
Villa Gesell es una ciudad enamorada del mar que sigue el trazado sinuoso de la costa, desde cualquier punto de la misma, el visitante está siempre a poca distancia de la playas.
Aquí en deporte todo es posible: equitación, tenis, paddle, wind-surf, kayak, natación, pesca tiro, motocross, golf, boley, pelota paleta, ciclismo o las excursiones de aventura por la playa al faro querandí.
Recorrer los médanos en vehículos de doble tracción participando de una competencia. Cabalgando las playas y los bosques durante el día o a la luz de la luna.
Aquí todo es posible, sólo es necesario abrir las puertas de la imaginación.